En los procedimientos de custodia, visitas o pensiones, hay personas que llegan convencidas de que tienen “la prueba definitiva”.
Pero en la práctica, hay pruebas que no valen para nada… y se repiten constantemente:
1. Capturas de WhatsApp sacadas de contexto
Conversaciones incompletas, recortes, mensajes sueltos…
Si no acreditan una conducta relevante y reiterada, no cambian nada.
2. Audios eternos
Horas de grabaciones buscando “la frase”.
Los jueces no van a escucharlos completos y, si no aportan hechos jurídicamente relevantes, se descartan.
3. Actas notariales de conversaciones privadas
Pagar un acta para “dar fe” de una discusión no aporta valor si el contenido no demuestra nada útil para el procedimiento.
4. Informes hechos por “profesionales” no habilitados
Valoraciones, diagnósticos o recomendaciones de personas sin competencia legal o psicológica oficial.
El juzgado no los toma en consideración.
En familia importa lo útil, no lo ruidoso.
Y lo que de verdad funciona es una estrategia jurídica clara y, cuando es posible, un buen acuerdo.
Si necesitas orientación realista y honesta sobre tu caso de familia, puedo ayudarte:
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