Comprar una vivienda es una de las decisiones más importantes (y caras) que hacemos en la vida. Sin embargo, sorprende ver cuántas personas están a punto de entregar miles de euros en unas arras sin haber revisado lo esencial.
Este artículo nace de una situación real del día a día:
“Sandra, mañana mismo pago los 30.000 € de arras”.
Pues no, mañana no pagas nada. Antes hay tres comprobaciones que jamás me salto.
1. Comprobar que el vendedor es realmente el propietario
Puede parecer de sentido común, pero no siempre está tan claro.
Para verificarlo, lo primero es pedir una nota simple registral. Es un documento básico que te dice:
- quién es el titular,
- especificaciones de la vivienda
- si hay hipotecas, embargos, limitaciones de uso, etc.
La nota simple es la radiografía legal del inmueble.
Sin ella, estás comprando a ciegas.
2. Revisar a fondo el contrato de arras
Las arras no son un simple “papel para reservar la casa”.
Es un contrato con efectos jurídicos muy serios.
En él debe quedar clarísimo:
- el plazo para firmar la compraventa,
- el precio total,
- cómo se reparten los gastos,
- qué ocurre si una de las partes incumple,
- si hay algo especial en el inmueble (obras, usufructos, deudas, derramas),
- asistencia a juntas,
- estado de pagos del IBI y tasa de basuras.
Muchas personas lo firman pensando que “ya está todo acordado verbalmente”.
Error. Lo que vale es lo que está por escrito.
3. Saber si realmente puedes comprar esa vivienda
Y aquí no se trata de ilusión ni de ganas. Se trata de números.
Antes de pagar arras, mi cliente siempre debe tener claro:
- cuánto dinero tiene ahorrado,
- si el banco le va a conceder la hipoteca,
- cuál es el importe máximo que le financiarían,
- y si el escenario es realista.
Cada semana veo casos de personas que señalan una vivienda sin saber si podrán pagarla después. La emoción va por delante del cálculo… y así empiezan los problemas.
La realidad: esto pasa más de lo que parece
Desde fuera puede parecer obvio, pero la compraventa es un proceso con muchas capas: jurídicas, urbanísticas, económicas y personales.
Cuando se hace deprisa, es cuando llegan los sustos.
El asesoramiento preventivo evita la mayoría de ellos.
Por qué trabajo así
Mi objetivo no es que un cliente firme rápido, sino que firme seguro.
Una compraventa bien revisada evita conflictos, pérdidas de dinero y disgustos que podrían haberse detectado con una simple comprobación.
Y sí, hay muchos más puntos que revisar (urbanismo, cargas ocultas, comunidad, estatutos, impuestos…). Pero estas tres comprobaciones son siempre el punto de partida.
Si estás pensando en comprar o vender una vivienda
Puedo ayudarte a revisar la operación con claridad, calma y seguridad.
Asesoramiento jurídico en compraventas
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