Derecho de Familia
Separaciones, divorcios y acuerdos familiares con un enfoque humano y claro.
Te ayudo a tomar decisiones con serenidad, sin perder de vista lo realmente importante.
Como abogada especializada en derecho de familia, acompaño a personas que atraviesan procesos de separación, divorcio o cambios familiares.
Trabajo para que cada acuerdo sea justo, claro y sostenible, buscando siempre soluciones que eviten conflictos y protejan a los hijos.
Cuando la familia cambia de forma
El momento de decidir
Tomar la decisión de separarse o iniciar un proceso de divorcio no es sencillo.
En esta primera fase te ayudo a valorar las opciones legales disponibles y a entender las consecuencias económicas, personales y familiares de cada una.
El objetivo es que tomes la decisión con información, no con impulso.


El proceso legal
Una vez tomada la decisión, toca definir cómo hacerlo: de mutuo acuerdo o contencioso.
Te explico los pasos, los plazos y la documentación necesaria para cada vía.
Preparo el convenio regulador y me encargo de todos los trámites ante el juzgado y el registro civil.
Mi prioridad es que entiendas lo que se presenta y por qué, para que el procedimiento no te resulte una montaña.
Convenio Regulador
Cuando hay hijos, todo cambia.
Redacto convenios que priorizan su bienestar y la estabilidad familiar.
Te ayudo a definir la custodia, el régimen de visitas, las pensiones y los gastos, buscando siempre acuerdos equilibrados y sostenibles.
Si no es posible el consenso, defiendo tus intereses ante el juzgado con rigor y sensibilidad.


Modificación de medidas
Una vez dictada la sentencia, pueden surgir nuevas circunstancias: cambio de domicilio, modificación de ingresos o necesidades de los hijos.
En estos casos preparo las solicitudes de modificación de medidas y reviso los acuerdos para adaptarlos a la nueva realidad.
El objetivo es mantener la estabilidad jurídica y familiar a lo largo del tiempo.
En los asuntos de familia, la parte legal es solo una parte de la historia.
Mi labor es ayudarte a entender lo que firmas, a defender lo que te corresponde y a que el proceso, aunque sea difícil, se viva con calma y con respeto.
Cada caso requiere sensibilidad, pero también firmeza jurídica.
Ambas cosas pueden ir de la mano.
